Cuidado con el pajarito

No voy a negar mi admiración por las redes sociales, una sensación agradable que ha aumentado en el último año, aunque he de reconocer que cada día las observo con más recelo. Una amiga de mujer le comentó que si no tienes un perfil en Facebook no eres nadie. ¡Un argumento de narices, por no decir que tiene cojones la cosa! Es más, mi esposa no está presente en ninguna red social y es la mar de feliz. Tampoco quiero agobiaros con mis intimidades. A lo que voy.

La tecnología en internet es una de mis pasiones, y siempre que puedo me gusta echar un rato de lectura con las últimas novedades. El otro día me encuentro en El País este reportaje: Perfiles con muchos ‘huevos’. Me llamó tanto la atención –lo de los huevos- que no pasé a la siguiente página hasta no acabar las casi dos mil palabras del extenso artículo. Los que no lo hayáis leído pichad en el enlace. Llegando al fondo de la cuestión, me cuesta creer cómo es posible que haya empresas que sean capaces de adquirir miles de seguidores pagando una simbólica cantidad de dinero por aumentar su cuota de protagonismo en Twitter. ¡Vale! Son máquinas que hacen el trabajo, pero eso da igual.

Lanzo una pregunta a ver quién me la responde. ¿Qué credibilidad tiene una empresa o un particular que compra seguidores para su Twitter?  A la espera de la petición, daré mi humilde opinión. Credibilidad no tiene ninguna. No creo que sea ético comprar “voluntades” a cambio de aparentar lo que no son. Se me viene a la memoria una marca muy conocida por todos: Coca-Cola. En el momento de escribir esta entrada, cuenta con 526.209 seguidores en Twitter. Desconozco si esta firma ha utilizado este tipo de métodos para aumentar sus followers, aunque me puedo esperar cualquier cosa. Ahora pregunto, si fuese verdad este hecho, que Coca-Cola ha utilizado este tipo de “herramientas”, ¿qué necesidad tiene de llegar a este punto para hacerse un hueco en dicha red social? ¿No tiene prestigio suficiente?

Quizás el ejemplo no es el más acertado y haya que rebuscar en compañías sin escrúpulos que son capaces de venderse al mismísimo Demonio para alcanzar lo que buscan, aunque esto me lleva a hacer otra reflexión. ¿Por tener más seguidores es mejor la empresa? La calidad no se basa en cuántos hay detrás, sino en destacar de la competencia ofreciendo servicios que sean del agrado del cliente. Con esto no quiero desmerecer a firmas que se han ganado a pulso un buen número de fieles que siguen cual rebaño de ovejas a su pastor. ¡Perdonadme la osadía!

Twitter es algo más que una red social para tener admiradores. Es un medio para engrandecer la comunicación, un símbolo de libertad (creo yo, vamos), una manera de contarle al mundo lo que haces y lo que ves sin cortapisa alguna, y un medio donde todo el mundo tiene cabida, salvo que no merezcan estar en él. Mi perfil cuenta con 109 seguidores. A un buen puñado de ellos no los conozco de nada, aunque les agradezco desde este rincón el interés por lo que lanzo al estrellato.

Este post fue escrito por un servidor en el blog Empresa de Comunicación el 25 de abril de 2012 para un proyecto de innovación educativa de la Universidad de Málaga, enmarcado dentro de la asignatura de Empresa de Comunicación con fines docentes y educativos del curso 2011/2012.