Canal Sur sí que dio la campanada

No les voy a negar la sorpresa que me llevé cuando anoche, una media hora después de que sonaran las campanadas que sirvieron para abrir este recién estrenado 2015, me dio por mirar Twitter y ver cómo estaba el ambiente en esta red social de los 140 caracteres. A través de un seguidor veo este tweet de Rubén Sánchez, portavoz de Facua, comentando el lamentable incidente en los que miles de televidentes de Canal Sur se quedaron sin ver las campanadas de fin de año porque durante la emisión se colaron algunos anuncios publicitarios. No engaño si digo que tuve que leerlo varias veces y hasta pensé que era una broma lo ocurrido, pero enseguida me di cuenta que el día de los inocentes pasó.

Lo primero que pensé cuando vi el vídeo, que apenas tardó una hora en estar subido a la red, fue: “vaya marrón para la criatura o criaturas que estaban al cargo de las emisiones en ese momento”. Reconozco que sin haber pasado por este sufrimiento me uní a la indignación de las personas que se quedaron sin poder la bienvenida al nuevo año. Durante el tiempo que permanecimos reunidos en casa, familiares y amigos tuvimos tema de conversación hasta que nos despedimos. Incluso durante el día de hoy también se ha hablado bastante en diversos foros, no solo en internet, sino en reuniones.

No tardó mucho tiempo Canal Sur en pedir disculpas por lo ocurrido, y no creo que el perdón sirva para limpiar la imagen dada. Aunque para enmarcar también quedó la “cagada” (con perdón) que Marisa Naranjo ofreció a todo el país aquel fin de año de 1989. Desde el primer momento ha comentado el autonómico que se ha debido a un fallo humano. Creo que a nadie le cabe la menor duda que alguien tocó el botón equivocado. Pero hay una pregunta, ¿es suficiente con pedir perdón y acabar con la persona o personas que provocaron este desaguisado? Porque a nadie le queda duda que algunos pagará los platos rotos, los curritos, lo más seguro, pero, ¿qué decimos de esos responsables que son tan culpables como los que pulsaron el botón que no era? ¿Se atreverán a tocar a esos que se hacen llamar gestores que tienen toda la responsabilidad (porque cobran por ello) o serán salvados por la gracia de la divina esperanza que están en cuerpos de políticos de tres al cuarto que han hecho de este medio un aparato propagandístico del partido que ostenta el poder desde que hay democracia en este país?

Lo que sí parece claro es que la próxima nochevieja muy pocos se atreverán a poner Canal Sur para tomarse las uvas después de lo ocurrido, aunque también habría que dar ese voto de confianza porque todos tenemos derecho a equivocarnos. Mi sofocón no fue por quedarme sin tomar las uvas, que las tomé de manera correcta sin que hubiera problema con los anuncios, sino por ver el vestido que portó Cristina Pedroche con tanta elegancia. ¡El frío que tuvo que pasar la chiquilla para enseñar a la audiencia de La Sexta las bragas negras!

Fue bonito mientras duró

No voy a negar que mi desilusión por las dos derrotas consumadas por la selección española en el Mundial que se celebrará en Brasil ante Holanda y Chile. Quizás por ingenuo, o porque mis deseos con los demás rompe cualquier tipo de barrera, el caso es que me había hecho muchas ilusiones con este equipo, y porque creía que era posible endosar una segunda estrella al escudo para lucirla con posterioridad. Sí, yo creía en este equipo, y lo que es más importante, sigo creyendo, pese a las críticas.

Once inicial de la selección que se enfrentó ante Chile. Foto: www.marca.com

Se pueden justificar diversos argumentos para enfatizar sobre el fracaso que ha supuesto la participación de la Selección; que si algunos ya están muy pasados, que si hay que llevar a cabo un cambio generacional, que si llegaron muy cansados al campeonato… Las excusas, si me permiten, son todas aceptables porque no hay razón para negar la mayor ante hechos consumados y demostrados. Ahora bien, este mismo equipo ha sido el que ha llenado de gloria un país y le ha quitado todos esos complejos de antaño, y es que antes de salir a competir siempre teníamos la cantinela de que “ya caeremos en cuartos”. Pasaron los cuartos, las semifinales y las finales, y España, en seis años, ha logrado dos Eurocopa (2008 y 2012) y un Mundial (2010). Pocas selecciones pueden presumir de lograr un palmarés como este.

Cuento todo esto porque desde la dolorosa derrota ante Chile, esos mismos que llenaban la boca presumiendo de selección y de jugadores, ahora no paran de criticar. También fueron otros muchos los que se unieron al carro del éxito. Me refiero a los patrocinadores que vieron en ‘La Roja’ un filón para conseguir más ventas y, de paso, más beneficio, que eso es lo que interesa al fin y al cabo. Ahora, con la eliminación a las primeras de cambio, esas marcas que tanto han se han aprovechado del éxito quiere dar la espalda a este equipo.Incluso, la bolsa parece que quiere darle un castigo a la Selección de manera indirecta castigando a Mediaset, la empresa que se ha encargado de retransmitir los partidos en abierto del Mundial de Brasil para España.

Si por algo nos caracterizamos en este país es que siempre apostamos a caballo ganador. No tenemos convicción alguna. No sé si disminuirán las ventas de las camisetas o el interés por ver a este equipo en la próxima fase de clasificación para la Eurocopa de 2016. A lo mejor la selección ha necesitado dar un paso atrás y tomar un nuevo impulso para llevar a cabo ese cambio generacional que piden a voces, lo malo es que los cambios no han sido todo lo satisfactorio que a los aficionados le gustases. La prueba está en que, desde 1964 hasta 2008 la Selección no ganó nada. ¿Cuánto habrá que esperar para que, de nuevo, nos podamos sentir orgulloso de unos jugadores que dan más de lo que recibe? Y no me refiero a la prima que tenían pactada si ganaban el Mundial, sino a todas esas firmas que hay tras la Federación soltando pasta a cambio de que los jugadores sean la imagen, y nosotros, tan bobos, haciendo lo que nos piden.