Tomás Roncero no representa a la profesión periodística

Antes de leer la noticia esta mañana (más que leerla sentir vergüenza de ella), sabía lo que me iba a encontrar. Anoche, en  Al primer toque de Onda Cero, programa  que dirige y presenta Héctor Fernández, comentaron esta mamarrachada de noticia. Lo que más me molesta y me indigna es que existan medios de comunicación y periodistas que se presten a realizar una pantomima haciendo ouija para “invocar al Espíritu de Juanito”. Si el pobre Juan Gómez, que Gloria esté, levantara la cabeza, se volvía a morir abochornado. Si todo ha sido por hacer una gracia, maldita gracia.

Doble página del Diario As en la que se recoge la noticia

Reconozco que el principal protagonista de esta vergonzosa actuación, Tomás Roncero, no le tengo nada de estima. Este personaje confunde su profesión con el fanatismo barroco, arcaico y homicida que practica allá donde predica el madridismo. La entidad con la que vocea sentirse identificado es mucho más que toda esa verborrea que suelta por la boca en favor de ‘su Madrid’ y en contra de los demás rivales. Roncero no tiene respeto por nadie, y ni mucho menos con los compañeros que se sientan frente a él que sienten los colores de otros equipos. También he de decir que estos compañeros tampoco tienen respeto por nadie, ni siquiera por Roncero.

Desconozco, y tampoco quiero saber, de quién ha sido la idea de representar una actuación de este tipo. Igual de culpable que el periodista lo es el director del medio, Alfredo Relaño, una persona que considero culta y cabal. No sé si la actuación le ha servido para vender más ejemplares de AS, pero si ha sido así, maldita la gracia. Nunca conocí al mítico Juanito, pero nadie como él podrá desprender lo que sentía por el Real Madrid, ni siquiera el impresentable de Tomás Roncero.

Por desgracia, el periodismo deportivo en este país se ha convertido en una auténtica basura por culpa de individuos como este. Ahora prima más verse identificado con un escudo o una institución que ser profesional con lo que se escribe y lo que se dice. Menos mal que aún quedan unos pocos que siguen dignificando esta bendita profesión, a la cual yo también represento con más de veinte años de experiencia.

No sé si Roncero leerá este post. Si lo hace sabrá lo que siento, y estas mismas palabras se las diría a la cara con la misma rabia con la que mis dedos pulsa el teclado del portátil que estoy usando para escribir. A propósito. Soy del Atlético de Madrid, y nunca, nunca me prestaré a realizar invocaciones para que mi equipo gane un partido.

Que no se manche el fútbol por culpa de esta gentuza

¿Cuántas muertes tienen que haber más para que alguien ponga remedio a estas salvajadas? ¿No hay suficiente pena en este país para que, encima, tengamos que lamentarnos por actuaciones de este tipo? Cada día que pasa me doy cuenta que el fútbol ya no es lo que era, aunque pensándolo bien, desde que tengo uso de razón, que coincidió con mi primera vez viendo un partido, este tipo de incidentes se siguen produciendo por desgracia. El primer contacto del día que tengo con la información me encuentro con el desagradable incidente, cuando todavía el miembro de los ultras del Deportivo aún se debatía entre la vida y la muerte. Minutos más tarde certificaban el fallecimiento.

Por más vueltas que le doy a mi cabeza, no concibo la más mínima razón para justificar lo ocurrido. Que un puñado de individuos que dicen representar a instituciones deportivas como el Atlético de Madrid o el Deportivo de La Coruña, no son dignos, ni siquiera, de alcanzar un atisbo de semejanza y enarbolar la bandera del club que tanto defiende. Un ultra, por muy forofo que sea, no es más que otro aficionado con más sentimiento y cero violencia, defiende los mismos intereses: alegrarse por ver ganar a su equipo y criticarlo cuando tenga motivos para ello.

Sinceramente no me llama la atención que estos mierdas hagan quedada a través de las redes sociales o aplicación de mensajería móvil porque consideran que ése es su trabajo: hacer daño al rival porque sí. Me cuesta pensar que las fuerzas y cuerpo de seguridad del Estado no hayan tenido la más mínima noticia del desagradable acontecimiento y no hayan previsto una dotación de efectivos mayor cuando, históricamente, entre los ultras de ambos clubes han tenido algo más que palabras. Tampoco me extraña, como han denunciado los representantes de los dos clubes implicados, que la Real Federación Española de Fútbol que encabeza Ángel María Villar haya hecho lo más mínimo para suspender el partido de este mediodía entre colchoneros y gallegos. Luego salen diciendo que ya “era tarde” la suspensión.

Ojalá este sea el último caso de violencia con el fútbol como protagonista. Los clubes, todos los clubes, se tienen que implicar mucho más para eliminar a estos energúmenos del entorno impidiéndoles la entrada a los estadios y retirándoles todo el apoyo y ayuda que reciben. En el momento que haya una verdadera unión para sacar de los campos a esta gentuza, más limpios quedarán las entidades a las que dicen representar.

Hablemos de fútbol

Hace apenas unas semanas que acabó el Mundial de Brasil y ya estamos inmersos en lo que a muchos le han dado por llamar la “competición doméstica”. Cada día estoy más convencido de que el fútbol traspasa todo tipo de fronteras. No he dicho nada que a nadie sorprenda.

Iker Casillas. Foto: www.realmadrid.com

Lo que sí me está llamando notablemente la atención este verano son los numerosos movimientos en todos los equipos. Es como si cada año hubiera que reinventarse para ser mejor que el rival. A todo ello, y aunque no sea un tema que me quite el sueño, es qué puñetas va pasar con el portero del Real Madrid Iker Casillas. Este hombre ha pasado en unos años a ser el héroe nacional a ser odiado por los suyos. ¡Ya! Ahora me dirán que la culpa de todo la tiene Mourinho. Sí estoy convencido de que este último personaje colocó los cimientos en el ocaso del guardameta, aunque no me negarán que también ha puesto Iker de su parte. ¡Ojo! Ni tengo nada contra Casillas ni quiero ser su enemigo. Sólo aporto una apreciación muy personal.

He iniciado esta conversación porque todos, repito, todos los que lo defienden parece que se les ha evaporado su cariño, quizás de tanto usarlo y engrandecerlo, porque siendo un “grande”, hasta en su época más gloriosa, cometió fallos que tenía que haberlo bajado de la nube. Desde que se conoció el interés del Real Madrid por Keylor Navas, las puertas del club de la Castellana, a Casillas, se han abierto de par en par. Lo que pasa es que el sacrificado no va a ser él, sino su compañero Diego López, que pasó de suplente en el Sevilla a titular en el Madrid de la noche a la mañana por obra y gracia de Mourinho. López ha demostrado que está más que capacitado para ocupar la portería blanca, pero ante la llegada de Navas se ha quedado sin sitio.

Volviendo al párrafo anterior, a Casillas, los mismos que un día lo encumbran, al otro lo meten en la mierda. Me refiero a que tras perder ayer contra el Manchester United en la gira norteamericana por 3-1, todos los palos han ido a parar al guardameta por sus errores al encajar los goles. Esos mismos palos que la canallesca tenía preparado para azotar a Ancelotti por si se le ocurría no poner a su portero fetiche. Y ahora que han fichado a Keylor Navas, ¿por quién se decantarán?

Fue bonito mientras duró

No voy a negar que mi desilusión por las dos derrotas consumadas por la selección española en el Mundial que se celebrará en Brasil ante Holanda y Chile. Quizás por ingenuo, o porque mis deseos con los demás rompe cualquier tipo de barrera, el caso es que me había hecho muchas ilusiones con este equipo, y porque creía que era posible endosar una segunda estrella al escudo para lucirla con posterioridad. Sí, yo creía en este equipo, y lo que es más importante, sigo creyendo, pese a las críticas.

Once inicial de la selección que se enfrentó ante Chile. Foto: www.marca.com

Se pueden justificar diversos argumentos para enfatizar sobre el fracaso que ha supuesto la participación de la Selección; que si algunos ya están muy pasados, que si hay que llevar a cabo un cambio generacional, que si llegaron muy cansados al campeonato… Las excusas, si me permiten, son todas aceptables porque no hay razón para negar la mayor ante hechos consumados y demostrados. Ahora bien, este mismo equipo ha sido el que ha llenado de gloria un país y le ha quitado todos esos complejos de antaño, y es que antes de salir a competir siempre teníamos la cantinela de que “ya caeremos en cuartos”. Pasaron los cuartos, las semifinales y las finales, y España, en seis años, ha logrado dos Eurocopa (2008 y 2012) y un Mundial (2010). Pocas selecciones pueden presumir de lograr un palmarés como este.

Cuento todo esto porque desde la dolorosa derrota ante Chile, esos mismos que llenaban la boca presumiendo de selección y de jugadores, ahora no paran de criticar. También fueron otros muchos los que se unieron al carro del éxito. Me refiero a los patrocinadores que vieron en ‘La Roja’ un filón para conseguir más ventas y, de paso, más beneficio, que eso es lo que interesa al fin y al cabo. Ahora, con la eliminación a las primeras de cambio, esas marcas que tanto han se han aprovechado del éxito quiere dar la espalda a este equipo.Incluso, la bolsa parece que quiere darle un castigo a la Selección de manera indirecta castigando a Mediaset, la empresa que se ha encargado de retransmitir los partidos en abierto del Mundial de Brasil para España.

Si por algo nos caracterizamos en este país es que siempre apostamos a caballo ganador. No tenemos convicción alguna. No sé si disminuirán las ventas de las camisetas o el interés por ver a este equipo en la próxima fase de clasificación para la Eurocopa de 2016. A lo mejor la selección ha necesitado dar un paso atrás y tomar un nuevo impulso para llevar a cabo ese cambio generacional que piden a voces, lo malo es que los cambios no han sido todo lo satisfactorio que a los aficionados le gustases. La prueba está en que, desde 1964 hasta 2008 la Selección no ganó nada. ¿Cuánto habrá que esperar para que, de nuevo, nos podamos sentir orgulloso de unos jugadores que dan más de lo que recibe? Y no me refiero a la prima que tenían pactada si ganaban el Mundial, sino a todas esas firmas que hay tras la Federación soltando pasta a cambio de que los jugadores sean la imagen, y nosotros, tan bobos, haciendo lo que nos piden.

El ‘Cholo’ resurge al Atlético

Antes de nada pido disculpas por el retraso a la hora de incluir una nueva entrada en este blog, pero me he dejado llevar por los sentimientos que a veces tiene el mundo del balompié, y más cuando se trata del primer equipo de mi ciudad, el Marbella F. C. Precisamente también va de fútbol este post, y de lo que ha hecho mi otro equipo, el Atlético de Madrid, pero más enfocado al mensaje transmitido por su entrenador, Diego Pablo Simeone.

Diego Pablo Simeone. Foto: www.futbolargentino.com

De pasada diré que el ‘Cholo’ cogió las riendas de este Atlético de Madrid en un momento muy delicado deportivamente, y que, poco a poco, ha ido escalando posiciones en el escalafón hasta codearse con los dos ‘grandes’ de nuestro fútbol: el Real Madrid y el F. C. Barcelona.

“Humildad y trabajo”. Esas han sido las dos palabras que el técnico argentino ha mantenido desde su llegada a esa casa que tanto conoce, y con la que logró una liga en su etapa de jugador. Los periodistas que siguen habitualmente a este equipo deben estar casando de oír siempre lo mismo: “vamos partido a partido”, “esto es una carrera de fondo que gana el que mejor está”, “nosotros no somos favoritos de nada” y “nuestro trabajo está en la cancha y no en lo que digan los demás”, “debemos jugar el siguiente partido como si fuese el último”. Sin ser lapidarias,  estas frases han cuajado en una plantilla que ha creído en una filosofía, en el buen hacer de un entrenador y todo el staff técnico y en la confianza que ha tenido una afición que siempre creyó en las posibilidades de este equipo.

Pero de todo lo que ha dicho el ‘Cholo’ me quedo con una expresión que sí pasará a la historia: “Si se cree y se trabaja, se puede“. Simeone creyó en este equipo, la plantilla ha trabajado porque cree a su entrador, y si entre todos han podido es porque la fe de este conjunto ha superado todas las barreras.

Con esta frase que sí pasará a la historia, el preparador argentino ha dado en el clavo, y no sólo en la recomendación trasladada a su plantilla sino que, sin quererlo (o queriendo) ha lanzado un mensaje a todo el que quiere superarse a sí mismo. Si alguien pretende lograr un objetivo, además de proponérselo, tiene que trabajar por ello. Por cosas como estas hay gente que no tienen límites, sino que se lo digan a mi amigo Javier Mérida, partriatleta que el próximo mes de junio intentará bordear nadando la isla de Manhattan.

A veces una expresión vale más que muchas intenciones, siempre y cuando esté acompañada de sacrificio. El ‘Cholo’ ha resurgido al Atlético, y puede que esto sea sólo el principio de una larga y exitosa trayectoria de este club. El próximo reto lo tiene este sábado en la final de la Champions. ¿Logrará el doblete?

El otro fútbol

Me van a permitir cierta libertad para expresarme en este mi rincón y proponerles un tema a debate: el fútbol. Pero no el fútbol como deporte -que a día de hoy tiene menos de deporte y más de espectáculo-, sino como léxico, como manera de acercarse a las masas aumentando con ello el gen de ese mal llamado “opio del pueblo”, y más ahora cuando muchos ciudadanos de este país están pasando penurias que el balompié es capaz de aliviarlas a límites insospechados.

El periodismo deportivo ha cambiado notablemente, y ya no es lo que era. No hay más que echar un vistazo a la televisión, oír los principales programas de radio y leer la prensa escrita generalista para darse cuenta que el fútbol vende mucho más de lo que muchos nos imaginamos. Ahora ya no se habla ni se dialoga; ahora se discute, y todo provocado por ese lenguaje que esbozan los medios de comunicación. Hoy día prima más la provocación y el llamar la atención que la propia información, de ahí que este deporte y todo lo que rodea se haya “salvamenizado” (palabro que me acabo de inventar para hacer una semejanza con programa de Tele 5 Sálvame) y caer en la tentación de sacar los “trapos sucios” que no lo que de verdad le interesa al verdadero aficionado al fútbol.

Imagino que ya se habrán dado cuenta que me refiero a las tertulias nocturnas televisivas: Tiki-Taka (Mediaset) y El Chiringuito (Atresmedia), esta última la herencia de Punto Pelota (Intereconomía). No es mi intención en este post referirme a la información como tal, sino a cómo es tratada, y el hecho de que, como en las guerras, tengan que haber vencedores y vencidos. Debo reconocer que algunas noches de insomnio me he permitido el lujo de sufrir viendo, y lo digo como siento, un espectáculo dantesco donde se estilan las broncas, los gritos, las provocaciones, seudoamenazas… En fin: un mal estilo del periodismo deportivo, o al menos de lo que yo entiendo con esta bendita profesión.

¿Hay que llegar a estos extremos para empatizar con el aficionado? ¿Tanto ha cambiado el periodismo que es la única manera de entenderlo? Si hace unos años, un lunes, una persona acudía a su trabajo para hablar de lo que ha hecho su equipo, ahora el partido ha quedado a un segundo o tercer plano y ya se habla en otros términos.

¿Viste anoche en tal cadena lo que dijo fulano? Si es que tiene toda la razón, hombre. El ‘hijoputa’ del árbitro nos perjudicó porque no fue penalti. Además, el periodista, encima, le defendía. Vaya atajos de ignorantes. Cuando le vea por la calle le voy a decir cuatro cosas”.

Evidentemente lo descrito anteriormente es una simulación y con cierta educación, porque el lenguaje usado es mucho más duro y con un léxico más barriobajero. Hemos llegado a un punto, no sé si de no retorno, pero la información deportiva ya no es lo que era. Tampoco la prensa escrita se salva. Y lo digo hoy 3 de mayo,  que es el día Mundial de la Libertad de Prensa. Como periodista también tengo derecho a expresarme y dar mi opinión de cómo se trata la información, algo que a día de hoy se asemeja a la prensa amarilla que al verdadero periodismo deportivo.

No solo en televisión hay broncas con el “enemigo”. En la prensa escrita también existen rincones en los que algunos se desahogan.

¿En qué país vivimos?

Permítanme que me haga esta pregunta al comenzar este post. La razón no es otra que la vergüenza que siento de vivir en un lugar donde la Policía es capaz de hacer este tipo de cosas. El acto en sí evidencia una notable falta de libertad para el ciudadano de base, que en este caso, al parecer, ya no va a poder realizar fotografías en la calle ni en lugares públicos.

Esta propuesta de sanción de la que ha sido objeto esta persona clama al cielo. Se me viene a le memoria otro acontecimiento que también llamó la atención aunque en un ámbito mucho más popular: el fútbol. ¿Se acuerdan de ese jugador del Real Jaén al que querían sancionar con 2.000 euros por mostrar un mensaje de solidaridad a los niños enfermos de cáncer si lograba marcar un gol con su equipo? Ambas son situaciones que convierten a este país en una república bananera, donde nuestros políticos y una serie de gestores no son capaces de medir cual es el verdadero límite de lo absurdo.

Parece que la libertad de expresión tiende a desaparecer con acciones como la prohibir hacer fotografías en una manifestación en la calle, y como unos cuantos se quieren dejarse notar a costa de los “obreros del fútbol” (definición que utilizaba el mítico periodista José María García para referirse a los jugadores de los equipos modestos) para aplicar sanciones que, en ningún caso, tienen sentido, Ni lo del fotógrafo ni lo del futbolista se ajustan al derecho. Menos mal que el jugador, gracias a la presión popular y que fue recogido por todos los medios de comunicación, no tuvo que abonar la cantidad con la que, en este caso, sí que fue sancionado. El otro caso aún está por ver y si la propuesta se hace o no efectiva. Al tiempo.