¿En qué país vivimos?

Permítanme que me haga esta pregunta al comenzar este post. La razón no es otra que la vergüenza que siento de vivir en un lugar donde la Policía es capaz de hacer este tipo de cosas. El acto en sí evidencia una notable falta de libertad para el ciudadano de base, que en este caso, al parecer, ya no va a poder realizar fotografías en la calle ni en lugares públicos.

Esta propuesta de sanción de la que ha sido objeto esta persona clama al cielo. Se me viene a le memoria otro acontecimiento que también llamó la atención aunque en un ámbito mucho más popular: el fútbol. ¿Se acuerdan de ese jugador del Real Jaén al que querían sancionar con 2.000 euros por mostrar un mensaje de solidaridad a los niños enfermos de cáncer si lograba marcar un gol con su equipo? Ambas son situaciones que convierten a este país en una república bananera, donde nuestros políticos y una serie de gestores no son capaces de medir cual es el verdadero límite de lo absurdo.

Parece que la libertad de expresión tiende a desaparecer con acciones como la prohibir hacer fotografías en una manifestación en la calle, y como unos cuantos se quieren dejarse notar a costa de los “obreros del fútbol” (definición que utilizaba el mítico periodista José María García para referirse a los jugadores de los equipos modestos) para aplicar sanciones que, en ningún caso, tienen sentido, Ni lo del fotógrafo ni lo del futbolista se ajustan al derecho. Menos mal que el jugador, gracias a la presión popular y que fue recogido por todos los medios de comunicación, no tuvo que abonar la cantidad con la que, en este caso, sí que fue sancionado. El otro caso aún está por ver y si la propuesta se hace o no efectiva. Al tiempo.