Encuestas de votos. ¿A quién creer?

Seguro esta pregunta que encabeza este post de hoy se la han hecho más de una vez. También los hay que manifiestan que “una encuesta sobre estimación de votos es una foto fija del momento y de la que no hay que fiarse, porque la mejor encuesta de todas se verá el día de las elecciones”. No me negarán que los que se dedican a analizar cuestiones políticas tienen salida para todo. Vale, estamos de acuerdo que las encuestas no son más que el estado de ánimo que en ese momento tenga el encuestado, y sin hacer ningún estudio sociológico previo que el que tiene la intención de votar unas siglas el día que le preguntan por ello, no va a cambiar de estrategia el día que tenga que introducir el sobre con la papeleta el día de las elecciones.

iniciativadebate.org

Otra de las curiosidades sobre las encuestas está en los datos que publican unos medios y otros; si tiene tendencia de izquierdas o de derecha. Vamos a poner algunos datos para comprobar. Dicen que la encuesta más fiable de todas es la que publica el CIS , que durante el año realiza varios sondeos en los que además de conocer a quién o a qué siglas votará usted, destaca los gustos y costumbres de los españoles (pregunta 19, página 38). Luego están las que de manera privada realizan los distintos medios de comunicación. Si vemos la que hace pública un periódico como El País, nada tiene que ver con la publicada por el CIS o cualquier otro medio, sobre todo del otro lado político, pongamos como ejemplo La Razón.

Siguiendo con este particular estudio, vamos a tomar otras dos referencias de medios de comunicación escritos. De un lado El Mundo, que sin ser progresista, ofrece datos que nada tienen que ver con el publicado por ABC. Cierto es que hay dos meses de diferencia entre uno y otro, pero lo que nos interesa realmente es el resultado en cuestión. Si entrar de lleno en detalles, ¿cómo es posible que según el medio, las encuestas sean favorables a uno u otro partido? Se supone que las empresas se encargan de realizar los trabajos eligen a los encuestados de manera aleatoria, ¿o no?

Para que no tengan mucho que pensar, un reportaje realizado por El Confidencial hace algunas semanas destacan lo que les acabo de contar. ¿Cómo es posible que exista hasta diez puntos de diferencia de un medio a otro cuando la pregunta es tan fácil (o complicada) a qué partido votará usted en las próximas elecciones generales.

Ahora entra en escena eso de “la cocina”. ¿Qué es la cocina? La mayoría responderíamos a ese lugar donde se hace de comer, pero en términos sociológicos la cocina no es más la manipulación de esos datos. Es decir, a usted o a mí, un día nos llaman por teléfono de alguna empresa que se dedica a realizar estimación de votos y le damos una respuesta concreta. Pues que sepa que esa respuesta y ese voto que usted pueda tener preparado para el día de las elecciones pueda pasar a otra formación a la que no votaría nunca, y esa elección queda sin efecto alguno. Es decir, que con todo esto, si la empresa que hace el trabajo cuando “cocine” los datos se irá a un lado u otro. Echen la vista atrás un momento. ¿Por qué cuando las encuestas son para El País la “cocina” hace que el voto vaya hacia Podemos y si la hace ABC va al Partido Popular? Eso se llama Cocina, a lo que añado que quién paga el estudio tendrá los datos a favor. Esto último no es más que una apreciación muy particular.

Podemos se entrega a su público

No voy a negar que me he permitido dedicar parte de mi tiempo para ver, escuchar y leer un buen puñado de argumentos se han descrito durante el día de la multitudinaria asamblea de Podemos que está celebrando en Madrid. Sin duda alguna ha sido una experiencia agradable independientemente de la ideología política que pueda tener. Me ha marcado considerablemente la sentencia que realizó su líder, Pablo Iglesias, argumentando que si no prospera su idea de partido se retirará para dejar paso a la otra, al parecer con más sentimiento popular y que promulga en también eurodiputado Pablo Echenique.

Asamblea de Podemos en Vistalegre. Foto: www.europapress.es

Si algo bueno tiene esta experiencia de Podemos es su sistema asambleario, donde la voz real de la calle tiene el verdadero peso político que tanto promulgan los políticos profesionales, y que ningún partido pone en práctica. Siento admiración por Podemos y por Pablo Iglesias especialmente, dado que su presencia en este sector ha dado un aíre más fresco a la política nacional. No me cabe duda alguna que lo que ha logrado (y está consiguiendo) Podemos se debe principalmente a Iglesias y al grupo que está tras él. No creo que vaya a sorprender a nadie el discurso que hasta ahora ha mostrado éste, pero me descuadra notablemente que su figura pueda salirse de esos ideales que están creando tantas personas que confían ciegamente en su persona.

Sería un error mayúsculo y de consecuencias casi inexplicable que Pablo Iglesias, en caso de que su propuesta de liderazgo no saliera adelante, abandone esa primera línea cuando lo más coherente sería un diálogo para lograr un consenso. Si Podemos no tiene al frente a Pablo Iglesias, entonces sí que sería una catástrofe para la organización. Muchos, por no decir la totalidad de los que siguen a Podemos, es, principalmente, por el mensaje que transmite un tipo que ha roto con el estereotipo del político. Tampoco quiero pensar que ese mensaje lanzado por Iglesias ha sido una amenaza para encumbrar aquel viejo dicho de estás conmigo o contra mí, porque si ha sido así, no está jugando un partido limpio. Los resultados no se conocerán hasta que no finalice el proceso de votación que se celebrará entre los días 20 y 26 de octubre.

Política y políticos

Antes de reflexionar quiero pedir disculpas por estar justo un mes fuera de órbita. Algo de tranquilidad en familia y observar culturas distintas a la mía me han llevado a realizar un impasse que ha durado más de lo que me hubiese gustado. En mi intención nunca ha estado olvidarme de este rincón donde expreso unos pensamientos comunicativos visto desde mi particular atalaya.

Pablo Iglesias. Foto: www.elpais.com

No sé si será una percepción personal, el caso es que desde hace algunas semanas la información política en este país ha aumentado considerablemente pese a que estamos inmersos en la época estival. Además, este artículo escrito por Borja Ventura en Yorokobu hace unos días me ha servido como hilo conductor para retomar la costumbre de bloguear.

Dice Ventura que votamos poco y mal (que además darle título a su post en la publicación creativa y filosófica) y no es más que una percepción que se ha generacionalizado hace un buen puñado de años. Además de votar poco y mal, el ciudadano de a pie, usted y yo, nos hemos olvidado de cuál es la verdadera misión cada vez que nos acercamos a las urnas a echar el sobre con la papeleta escogida.

El hartazgo de ejercer un derecho ha propiciado un conformismo inexplicable en un amplio sector de la ciudadanía por un lado, y por otro, que emerjan nuevos grupos donde muchos se ven identificado. Me refiero a Podemos, que lidera Pablo Iglesias. Este profesor universitario se ha convertido en todo un fenómeno social, y al que apenas unas semanas le han bastado para enemistarse con un sector de La Casta (como él llama a los partidos políticos tradicionales) y con periodistas asiduos a tertulias televisivas.

Me llamó la atención ayer en el programa La Sexta Noche el diálogo que Iglesias y la presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre, mantuvieron a consecuencia de la denuncia interpuesta por el primero ante las palabras que esbozó la ex presidenta de la comunidad de Madrid hace unos días sobre si Iglesias apoya o no los ideales de la banda terrorista ETA.

Debo reconocer que me resultó interesante el diálogo (en algunos momentos de besugos) que mantuvieron ambos. No me cabe la menor duda que Podemos sabrá rentabilizar al máximo una conversación, a mi parecer, no dejó en buen lugar a la veterana política, pese a que los dos, en ningún momento, contestaron las preguntas que se hacían mutuamente. Estrategia política y de despiste, lo llamo yo.

Decía Aguirre que irrupción de Podemos ayudará al PP porque así divide aún más a la desfragmentada izquierda en este país. No le falta razón a la señora, pero que no se olvide, y es algo que está probado, que cuando hay elecciones sea cual sea el calibre, la derecha en España (la de verdad) sale en masa, papeleta en mano, a echarla en la urna correspondiente. La izquierda, es más reacia, es verdad, de ahí esa división, pero nunca ha dejado de perder su identidad. Además, y es una apreciación muy particular y personal, que el favor (muy flaco, por cierto), se lo están haciendo los propios dirigentes de la formación que está ahora en el gobierno a su propio partido, así que no descarten que, en unas próximas elecciones, Podemos, si aún continúan, den una nueva sorpresa.