La muerte de García Márquez hace revivir su figura

De todo lo que he leído durante las últimas 24 horas de la muerte de Gabriel García Márquez, me quedo con el tuit que escribió anoche la presentadora del noticiero de Antena 3, Mónica Carrillo, y que decía: Morir un Jueves Santo, en la calle Fuego, en San Ángel. Y con 87. Literatura pura. Mejor no se puede describir la figura de un genio que lo ha sido todo, y como me gusta decir, también fue lo que quiso.

Gabriel García Márquez. Foto: elmundo.es

Admito que descubrí a García Márquez bien entrado en la adolescencia gracias a la película Crónica de una muerte anunciada. La cinta me llevó con tiempo a leer el libro, y, como suele pasar, la publicación me gustó bastante más que la filmación, y que disfruté en uno de los ciclos de verano en la sala del Instituto Río Verde de Marbella, un cine a la antigua usanza en el que para aliviar el calor del verano hacían funcionar vetustos ventiladores que no hacía más que remover el aíre caliente que se acumulaba en la sala.

Debo reconocer que el escritor y periodista colombiano no ha sido de mis autores preferido. En mi biblioteca sólo dispongo del título que cité anteriormente, y todo porque me dejo llevar más por las críticas negativas de algunos de sus volúmenes que por el sentimiento que, de verdad, despertó en mi Gabo. Seguro que mi próxima visita a la librería de cabecera me llevará directamente a los libros de García Márquez, y caeré en la tentación de comprar algún libro para completar los escasos huecos que aún quedan en las repisas en los que reposa mi particular biblioteca.

Otro de mis recuerdos del genial escritor lo tengo de la visita que realicé con mi mujer en abril de 1998 en su casa de Cartagena de Indias (Colombia), vivienda que, según nos comentaron sólo la utilizaba en sus periodos vacacionales; reuniones con amigos entre los que se encontraban escritores y políticos principalmente.

Gabriel García Márquez ha dejado este mundo, pero en él ha dejado un legado del que muchos debemos aprender el verdadero significado que tiene la literatura, sobre todo de un personaje que, por encima de todo fue periodista, profesión que en estos momentos de confusión está más viva que nunca. DEP.