en Profesiones

Prohibido desmoralizarse

No voy a negar una considerable frustración cuando uno ve en cualquiera de los informativos televisivos de este país que son más de cinco millones y medio las personas que están en paro en España. Sólo pensar en ese dato ya se te queda mal cuerpo, y en mi caso, siento impotencia al ver cómo familias enteras pasan por un calvario sobreviviendo con la ayuda de familiares directos: padres, suegros, hermanos, tíos, y en muchos casos, amigos. Entiendo que este no es el foro adecuado para expresar lo que siento, pero no nos merecemos esta clase política; ni la de ahora ni la de antes. El político de hoy día ha cambiado de manera tan radical su rol que, más que servir al pueblo, siente y desea que antes es él y los suyos que los que le han puesto en el lugar que ocupa. Salvo honradas excepciones, el político mira de espalada a la sociedad. Se limita a colocar bien su culo en la poltrona.

Las cifras de parados agobian y desmoralizan al más pintado. ¿Qué podemos hacer? No bajar los brazos y dejarnos llevar por la desilusión. Siempre habrá alguna salida por muy grande que sea el túnel. A tu casa no va a llegar nadie a ofrecerte un puesto de trabajo, aunque si puede ayudar para encontrar una oferta laboral el hecho de que una buena formación, algo de experiencia y una gran idea, puedan ser los elementos básicos para salir del atolladero. Es cierto que este mundo en el que nos movemos está lleno de gente que está muy preparada, y se nos presenta como una competencia feroz.

Con esto de la crisis las empresas están haciendo su agosto. La recién creada reforma laboral no está ayudando a la creación de empleo. Más bien a todo lo contrario, por mucho que comentaran desde el gobierno todas las facilidades que aplicarían a los emprendedores, a los jóvenes y a los empresarios, antes de dar la buena nueva con el abaratamiento del despido a 20 días por año trabajado.

Trabajo seguro que hay, pero a qué precio. Jornadas maratonianas con sueldos que no llegan ni al salario mínimo interprofesional. Con este tipo de medida no se valora al profesional, y se tira por los suelos el trabajo de muchos años una vez que se ha logrado el objetivo. Muchos se preguntan si ha merecido la pena todo el esfuerzo realizado. De momento no habrá más remedio que tirar con lo que hay (en caso de que lo hubiere), aunque nos parezca injusto. Pienso que es una de las medidas menos malas.

Si emprendemos -como aseguré en un post anterior- no esperes un milagro. No habrá más remedio que ser paciente, y se prohíbe bajar los brazos tras el primer revés. Más que esperar a que peguen en la puerta de nuestra casa, tocaremos las demás, porque siempre se nos abrirá alguna, aunque sea lejos. Cuando hayamos conseguido lo que queremos, sonarán el timbre, y al abrir la puerta estarán los reporteros de Españoles por el Mundo. Será el momento de contar cuál ha sido el secreto de éxito.

Este post fue escrito por un servidor en el blog Empresa de Comunicación el 2 de mayo de 2012 para un proyecto de innovación educativa de la Universidad de Málaga, enmarcado dentro de la asignatura de Empresa de Comunicación con fines docentes y educativos del curso 2011/2012.