en Periodismo

Periodistas y periodismo

Prometo que llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza para ver con qué tema podría reanudar las publicaciones en este mi blog después de casi cuatro años sin asomarme por él. Esta misma tarde me ha llegado la inspiración una vez que leí el twit que escribió ayer domingo la periodista de El Mundo, Lucía Méndez. Aunque no esté muy de acuerdo con la línea editorial de su medio, reconozco que esta mujer no da puntadas sin hilo, y más cuando se trata de un tema tan delicado y serio como la manifestación que los tres partidos de la derecha de este país llevó a cabo en la madrileña Plaza de Colón ayer domingo.

Los periodistas Carlos Cuesta (c), María Claver (d) y Albert Castillón (i) han leído un manifiesto durante la concentración convocada por PP, Ciudadanos y VOX este domingo en la plaza de Colón de Madrid, en protesta por el diálogo de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes y en demanda de elecciones generales. EFE/Fernando Villar

Méndez hacía alusión al manifiesto leído por los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón, resaltado que más que un manifiesto fue una columna de opinión. Toda la razón tiene la periodista, y es mi opinión, que es tan respetable como el que opina que lo que se leyó fue un manifiesto, sobre todo cuando a los tres periodistas están más que identificados con los ideales que promulgan las fuerzas políticas organizadoras del evento.

Ramón Lobo, otro histórico de la profesión, también dejó su impronta y malestar por la lectura del manifiesto por los periodistas, cuando argumenta que el trabajo de los periodistas consiste en no comprar propaganda de ningún partido.

Voy un poco más allá. El periodista y escritor, Ignacio Cembrero, declaró en el especial informativo que realizó La Sexta con motivo de la concentración que los periodistas no pueden someterse a este tipo de actos, dejando entrever que pierde esa condición de independencia que tiene esta figura. Creo que tiene toda la razón, y es que los que viven –vivimos- de informar no se pueden poner tan cerca de un foco que acabará tarde o temprano deslumbrándole.

Por desgracia el periodismo se ha convertido en una lucha de trincheras para ver quién dice la barbaridad más grande. No entro en si tiene o no razón, me refiero a la vehemencia, prepotencia y hasta chulería que el plumilla de turno es capaz de sacar a relucir sus palabras para contentar a unos pocos. Castillón, Claver y Cuesta le hacen un flaco favor a la profesión señalándose, aunque poco parece importarles el hecho cuando se encuentran cómodos en el papel que realizan.

Hace unos años escribí en este mismo blog lo que sentía con el periodismo servil, algo que te puede dejar señalado, sino de por vida, por mucho tiempo, pero claro, a algunos parece no importarles demasiado.