Feliz año a todos, y mucha salud

Pasan los años y aún guardo recuerdos de la infancia y de la adolescencia donde la Navidad eran fechas en las que no quería que se acabaran. Ahora me pasa todo lo contrario; quiero que desaparezca de mi vida cuanto antes. Será por la edad, digo yo. Cada día me llama menos la atención el hecho de tener que celebrar algo porque sí, aunque lo siga haciendo muy a mi pesar. Se me nota demasiado el hecho de que estos días no son para mí.  Pese a todo aún quedan resquicios en mi corazón que me hacen retroceder muchos años y evocar esos recuerdos de mi niñez. Si hago este esfuerzo es por la gente que me rodea, aunque a veces me sienta culpable de estos actos.

Hoy termina un año que no ha sido especialmente bueno para mí. Por ello, y echando nuevamente la vista atrás, me convierto por unos momentos en ese niño que sí le gustaba a raudales estas fechas tan señaladas. Utilizo esta ventana, y que fue creada para dar rienda sueltas a mis inquietudes comunicativas, para desear lo mejor a toda esa gente a la que quiero y admiro y me unen pequeños o grandes lazos de amistad y confidencialidad. Deseo con todas mis fuerzas que 2015 sea el año que me devuelva la ilusión que me robó este que está a punto de acabar. Quiero ser esa persona que disfrutaba con lo que hacía por muy nimia que fuera. Quiero volver a ser ese hipócrita que todos llevamos dentro (y quién diga lo contrario miente). Las metas que voy a alcanzar no serán un camino de rosas, y para ello estoy preparado. Sí, he dicho bien, voy a alcanzar, porque si no existe una obligación y una motivación para ello ¿para qué malgastar las fuerzas? A los que no me pueden ver mi más absoluta ignorancia con ellos.

Feliz 2015, y Salud!