La máquina de escribir que suene lo justo

Afirmo y reitero que, en algunos asuntos, soy un clásico, a veces demasiado, y si me lo tomo muy a pecho me puedo pasar de la raya. He sentido curiosidad por el artículo que ha publicado el blog 233 grados sobre el ‘arriesgado’ sistema para motivar a los redactores del prestigioso diario británico The Times. Alguien que tiene mucho tiempo libre se le ha ocurrido la ‘genial’ idea de colocar el sonido de las antiguas máquinas de escribir, y así motivar a los redactores para que no se duerman en los laureles, digo yo.

Imagen de la película Todos los hombres del presidente. www.clasesdeperiodismo.com

Admito que la idea es peculiar, pero cuando se lleva un rato escuchando un mismo soniquete, como que el redactor quedará hasta el último pelo con los golpes a las Olivettis, Olympias, Triumphso las míticas Underboods. No me disgusta escuchar máquinas que han marcado una época importante en nuestras vidas, como el carro de Manolo Escobar, pero en su justa medida.

En pleno siglo XXI se intenta volver a lo arcaico para conseguir grandes dotes de inmediatez en un sector que, de por sí, tiene que soportar un alto estrés. La tecnología nos hace la vida más fácil y amena, y a veces algo de silencio es más gratificante que cualquier recuerdo que no evoque lo importante de una profesión como es el periodismo. El sonido de las máquinas de escribir queda en el recuerdo. El trabajo que hace un redactor es lo que realmente le motiva y lo que, de verdad, le satisface, sea con uno de estos artilugios o un ordenador que tenga lo último en tecnología.

¿Qué sucede cuando la prioridad de los medios es la ganancia?

No voy a descubrir nada nuevo respondiendo a la pregunta que he realizado en el título de este post. La encontré en un enlace de Linkedin, y la curiosidad me llevó a cuestionarme si la mismas inquietudes que tengo yo en este tema son las mismas que tienen otras personas que se dedican a investigar este asunto.  Salvando las distancias, en definitiva son las mismas. David Puttnam hace un importante decálogo sobre este asunto, argumentando hechos que muchos ni lo imaginamos.

Mi reflexión personal, añadiendo al decálogo de Puttnam es que los medios están para ganar dinero o servir a quién le paga, que por desgracia, es lo que prima últimamente. También hay que añadir que los medios, la mayoría de ellos, no ha sabido adaptarse a las demandas que exige el público, que en definitiva es el cliente. Hacer un mal negocio lleva consigo el que además de no sacar provecho al esfuerzo que realiza, quedar a merced de quién pueda servirse de una herramienta fundamental para la Democracia.

Hablemos de fútbol

Hace apenas unas semanas que acabó el Mundial de Brasil y ya estamos inmersos en lo que a muchos le han dado por llamar la “competición doméstica”. Cada día estoy más convencido de que el fútbol traspasa todo tipo de fronteras. No he dicho nada que a nadie sorprenda.

Iker Casillas. Foto: www.realmadrid.com

Lo que sí me está llamando notablemente la atención este verano son los numerosos movimientos en todos los equipos. Es como si cada año hubiera que reinventarse para ser mejor que el rival. A todo ello, y aunque no sea un tema que me quite el sueño, es qué puñetas va pasar con el portero del Real Madrid Iker Casillas. Este hombre ha pasado en unos años a ser el héroe nacional a ser odiado por los suyos. ¡Ya! Ahora me dirán que la culpa de todo la tiene Mourinho. Sí estoy convencido de que este último personaje colocó los cimientos en el ocaso del guardameta, aunque no me negarán que también ha puesto Iker de su parte. ¡Ojo! Ni tengo nada contra Casillas ni quiero ser su enemigo. Sólo aporto una apreciación muy personal.

He iniciado esta conversación porque todos, repito, todos los que lo defienden parece que se les ha evaporado su cariño, quizás de tanto usarlo y engrandecerlo, porque siendo un “grande”, hasta en su época más gloriosa, cometió fallos que tenía que haberlo bajado de la nube. Desde que se conoció el interés del Real Madrid por Keylor Navas, las puertas del club de la Castellana, a Casillas, se han abierto de par en par. Lo que pasa es que el sacrificado no va a ser él, sino su compañero Diego López, que pasó de suplente en el Sevilla a titular en el Madrid de la noche a la mañana por obra y gracia de Mourinho. López ha demostrado que está más que capacitado para ocupar la portería blanca, pero ante la llegada de Navas se ha quedado sin sitio.

Volviendo al párrafo anterior, a Casillas, los mismos que un día lo encumbran, al otro lo meten en la mierda. Me refiero a que tras perder ayer contra el Manchester United en la gira norteamericana por 3-1, todos los palos han ido a parar al guardameta por sus errores al encajar los goles. Esos mismos palos que la canallesca tenía preparado para azotar a Ancelotti por si se le ocurría no poner a su portero fetiche. Y ahora que han fichado a Keylor Navas, ¿por quién se decantarán?