en Comunicación

El otro fútbol

Me van a permitir cierta libertad para expresarme en este mi rincón y proponerles un tema a debate: el fútbol. Pero no el fútbol como deporte -que a día de hoy tiene menos de deporte y más de espectáculo-, sino como léxico, como manera de acercarse a las masas aumentando con ello el gen de ese mal llamado “opio del pueblo”, y más ahora cuando muchos ciudadanos de este país están pasando penurias que el balompié es capaz de aliviarlas a límites insospechados.

El periodismo deportivo ha cambiado notablemente, y ya no es lo que era. No hay más que echar un vistazo a la televisión, oír los principales programas de radio y leer la prensa escrita generalista para darse cuenta que el fútbol vende mucho más de lo que muchos nos imaginamos. Ahora ya no se habla ni se dialoga; ahora se discute, y todo provocado por ese lenguaje que esbozan los medios de comunicación. Hoy día prima más la provocación y el llamar la atención que la propia información, de ahí que este deporte y todo lo que rodea se haya “salvamenizado” (palabro que me acabo de inventar para hacer una semejanza con programa de Tele 5 Sálvame) y caer en la tentación de sacar los “trapos sucios” que no lo que de verdad le interesa al verdadero aficionado al fútbol.

Imagino que ya se habrán dado cuenta que me refiero a las tertulias nocturnas televisivas: Tiki-Taka (Mediaset) y El Chiringuito (Atresmedia), esta última la herencia de Punto Pelota (Intereconomía). No es mi intención en este post referirme a la información como tal, sino a cómo es tratada, y el hecho de que, como en las guerras, tengan que haber vencedores y vencidos. Debo reconocer que algunas noches de insomnio me he permitido el lujo de sufrir viendo, y lo digo como siento, un espectáculo dantesco donde se estilan las broncas, los gritos, las provocaciones, seudoamenazas… En fin: un mal estilo del periodismo deportivo, o al menos de lo que yo entiendo con esta bendita profesión.

¿Hay que llegar a estos extremos para empatizar con el aficionado? ¿Tanto ha cambiado el periodismo que es la única manera de entenderlo? Si hace unos años, un lunes, una persona acudía a su trabajo para hablar de lo que ha hecho su equipo, ahora el partido ha quedado a un segundo o tercer plano y ya se habla en otros términos.

¿Viste anoche en tal cadena lo que dijo fulano? Si es que tiene toda la razón, hombre. El ‘hijoputa’ del árbitro nos perjudicó porque no fue penalti. Además, el periodista, encima, le defendía. Vaya atajos de ignorantes. Cuando le vea por la calle le voy a decir cuatro cosas”.

Evidentemente lo descrito anteriormente es una simulación y con cierta educación, porque el lenguaje usado es mucho más duro y con un léxico más barriobajero. Hemos llegado a un punto, no sé si de no retorno, pero la información deportiva ya no es lo que era. Tampoco la prensa escrita se salva. Y lo digo hoy 3 de mayo,  que es el día Mundial de la Libertad de Prensa. Como periodista también tengo derecho a expresarme y dar mi opinión de cómo se trata la información, algo que a día de hoy se asemeja a la prensa amarilla que al verdadero periodismo deportivo.

No solo en televisión hay broncas con el “enemigo”. En la prensa escrita también existen rincones en los que algunos se desahogan.