¿Sabe Mariló Montero diferenciar la sátira de la crítica constructiva?

Pongámonos en antecedentes. Cierto que la presentadora de La Mañana de RTVE es capaz de derrochar amor y odio a partes iguales, comentarios que serán buenos, malos o regulares; según a quién se le pregunte. Debo decir que no soy un asiduo a su programa, y cuando lo veía, siempre hacía coincidir la puesta en marcha de esa caja tonta (cada día menos tonta porque algunas tienen hasta Internet) con la hora de la receta de cocina. Hasta ahí vamos bien, sobre todo cuando en los programas de zapping no había día que no sacaran algunos de sus comentarios porque no era capaz de diferenciar lo que la periodista decía con lo que quería interpretar. Es decir: hago un comentario sin tener en cuenta la repercusión que puede tener, como aquello que dijo que si en el órgano vital de la persona estaba también su alma.

Mariló Montero, en el plató de La Mañana. Foto: dclm.es

Me ha llamado la atención este artículo publicado por Europa Press en el que dice: Mariló Montero emprende acciones legales contra ‘El Mundo Today’ por injurias. El artículo de El Mundo Today es para echar unas risas y poco más, sobre todo cuando los autores son capaces de sacar a relucir todo el sarcasmo para mofarse hasta de su propia sombra. Reconozco que para gustos están los colores, y a muchos les gustará más o menos este tipo de comentarios.

La otra viene de Elsa López, miembro del consejo editorial de La Opinión de Tenerife. En el artículo (de opinión) le da hasta en el carné de identidad, y es que la escritora hace un dibujo muy real del personaje que ha sido capaz de crear Mariló Montero en televisión, al menos de lo que he observado cuando he visto su programa.

No quiero utilizar este blog para desprestigiar a una persona que no conozco de nada ni tampoco entrar a valorar las descalificaciones que utiliza Elsa López con la presentadora. A estas alturas de la película, Mariló sólo es capaz de analizar las críticas y la sátira como algo que va en su contra, pero bien podría mirarse el ombligo echando la vista atrás para analizar los errores que ha cometido y que, a esos ataques, de la única manera que quiere contrarrestarlo es a través de las acciones legales y judiciales.