La política ha dejado de ser comunicación

Los debates políticos han llegado a tal extremo que más bien parecen peleas barriobajeras. En los mismos predominan más la discusión porque sí que buscar argumentos para encontrar soluciones a los conflictos. Ha llegado a tal extremo los enfrentamientos de los políticos españoles que la imagen de los mismos está quedando muy dañada. ¿Qué credibilidad pueden dar estas personas que se insultan sin argumento alguno? ¿Este es el mensaje que quieren trasladar desde el Parlamento a la sociedad que les mantiene para que vivan a costa del erario?

Imagen de Pedro Sánchez y Pablo Casado durante una sesión de control al gobierno en el Congreso. FOTO: Europapress

Esa verborrea donde las descalificaciones toman un sobresaliente protagonismo no hace más que permear a unos ciudadanos que en los próximos meses tenemos dos citas electorales. Lo peor de todo no es lo que dicen, sino qué queda de ello. Cuando se echen a la calle a pedir el voto ¿qué programa intentarán vender a la ciudadanía para que confíen en ellos?

No hay más que ver la televisión (telediarios, programas de actualidad o tertulias políticas) oír la radio o leer los periódicos para darse cuenta que la política está muriendo. Los partidos, y especialmente los asesores de los propios políticos, se han dado cuenta que lo que vende no es otra cosa decir la mayor barbaridad para llegar al posible votante, a un elector que cada vez está más segmentado debido a las apariciones de las nuevas formaciones, y ahí están los líderes para dejarse notar sacando a relucir su impronta, o como algunos lo llaman, extremismo.

Se dice que la comunicación política es  «una disciplina de la ciencia política y de la comunicación, que se ocupa de la producción, la difusión, la diseminación, y de los efectos de la información, tanto a través de los medios de comunicación masivos, cuanto de los interpersonales, en un contexto político». ¿De verdad es esto lo que oímos todos los días?

Agumenta Nuria Maña que en comunicación política “lo importante no es lo qué se dice, sino cómo se dice”. El cómo ha pasado de ser la moderación y la educación en la mayoría de los casos a la impronta y el insulto sin que para ello se pasen filtros. Cuando lleguen las elecciones se quejarán de la escasa participación y el abstencionismo. No hay más que ver el hartazgo de los que les mantienen en sus poltronas.

Abrazando el ‘infotainment’

Me llamó la atención el otro día en la entrevista que le hicieron a la televisiva Olga Viza en Ecoteuve donde daba a entender que gracias al infotainment, Donald Trump está ahora mismo dirigiendo el mundo desde la Casa Blanca. En la respuesta argumenta que los informativos españoles de las distintas cadenas están “abrazado la cultura de infotainment americano” dejando entrever que este movimiento puede estar dando protagonismo a quién no lo merezca.

Dicen los que entiende de esto que el infotainment no es más que la mezcla de información y entretenimiento. Hasta ahí bien, pero no veo yo mucha diversión en los telediarios salvo en los chistes de Matías Prats cuando la noticia y momento lo permite.

No sé si el infotainment tiene que ver con la manera en la que cada presentador o presentadora ofrece la información a los televidentes. En eso sí que se hemos cambiado notablemente; y no hay más que cambiar de canal para ver que hay algunos que son más solemnes que otros, pero de ahí a que haya entretenimiento…

Ahora bien. Argumenta Tomás Fuentes, profesor de postgrado en guion de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que en el infortainment “prima más el show que la información”, y que en España lo podemos asemejar al programa Salvados de Jordi Évole. Está claro que el espacio del periodista catalán es entretenimiento donde predomina la información y sí se puede asemejar a la palabra en cuestión.

Si leemos entre línea de lo que decía en la entrevista Viza, da que pensar que este abrazo al infotainment puede llevarnos a tener como sostén de nuestro paraguas a gobernantes a los que se les están dando más protagonismo del que merezca. Seguro que más de uno tiene ya a alguien en su cabeza, y no hay más que mirar al recién formado gobierno de Andalucía para darse cuenta de por dónde pueden ir los tiros.

El ‘Pinkwashing’ como estrategia de marketing

Debo reconocer que han sido pocas las veces que he oído, leído o visto en algún lugar la palabra pinkwashing, que si la traducimos viene a decir algo así como lavado rosa. Pero esa traducción casi literal nada tiene que ver con la realidad, aunque en el fondo no es más que un gran lavado de cara que una organización cualquiera pone en marcha para no verse salpicado por las críticas que tiene por su condición, ideales o políticas internas.

Imagen del Orguyo Gay de 2017. FOTO. Cuarto Poder

La palabra en cuestión ha tomado protagonismo en los últimos meses, y más aún este domingo pasado en la manifestación que los tres partidos de la derecha de España (PP, Ciudadanos y VOX) llevaron a cabo en la plaza de Colón de Madrid en contra del Gobierno. Ahí es cuando al líder de la formación naranja, Albert Rivera, se le ve hablando ante los medios de comunicación rodeado de personas que, algunas, portaban la bandera arcoiris que defienden al colectivo de LGTBI+. ¿Qué pretendía Rivera con esta acción? ¿Lavar su imagen y la de su partido político? Digo yo que cuando llevas a cabo una acción de este tipo es porque en tu interior tienes algo que esconder, y que mejor que limpiar cualquier duda al respecto para no verse salpicado y para que no te llamen homófobo. Con esto no estoy describiendo a Rivera ni a su partido, aunque me da a mi que si llevas a cabo estrategias de este tipo es porque te puedes sentir culpable de algo. También, quién sabe, sea un guiño al colectivo, o no.

La conclusión que saco de todo esto es que no es más que una pésima acción de comunicación que te puede dejar marcado de por vida sino eres lo suficientemente listo. El pinkwashing nació en la década de los 90 cuando la Breast Cancer Action (Acción contra el Cáncer de Mama) denunció la hipocresía de las empresas que interesadamente apoyaban la lucha con esta enfermedad.

Otra acción de pinkwashing se realizará en pocos meses. Como saben, Israel será la sede que acoja el próximo Festival de Eurovisión, organización que le pertenece al país ganador del año anterior. Los colectivos de LGTBI+, mayoritarios en estos tipos de acontecimientos, se han desvinculado por completo y no quieren ser partícipes de lo que llaman una “farsa” por la imagen de progreso que está queriendo ofrecer el país cuando mantiene el conflicto bélico con Palestina.

En definitiva y para resumir, el pinkwashing es una RSC (Responsabilidad Social Corporativa) barata y mala. Como si una empresa que desprende residuos tóxicos y destruye ríos y mares, un día se decide hacer una obra de caridad sembrando árboles.

Periodistas y periodismo

Prometo que llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza para ver con qué tema podría reanudar las publicaciones en este mi blog después de casi cuatro años sin asomarme por él. Esta misma tarde me ha llegado la inspiración una vez que leí el twit que escribió ayer domingo la periodista de El Mundo, Lucía Méndez. Aunque no esté muy de acuerdo con la línea editorial de su medio, reconozco que esta mujer no da puntadas sin hilo, y más cuando se trata de un tema tan delicado y serio como la manifestación que los tres partidos de la derecha de este país llevó a cabo en la madrileña Plaza de Colón ayer domingo.

Los periodistas Carlos Cuesta (c), María Claver (d) y Albert Castillón (i) han leído un manifiesto durante la concentración convocada por PP, Ciudadanos y VOX este domingo en la plaza de Colón de Madrid, en protesta por el diálogo de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes y en demanda de elecciones generales. EFE/Fernando Villar

Méndez hacía alusión al manifiesto leído por los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón, resaltado que más que un manifiesto fue una columna de opinión. Toda la razón tiene la periodista, y es mi opinión, que es tan respetable como el que opina que lo que se leyó fue un manifiesto, sobre todo cuando a los tres periodistas están más que identificados con los ideales que promulgan las fuerzas políticas organizadoras del evento.

Ramón Lobo, otro histórico de la profesión, también dejó su impronta y malestar por la lectura del manifiesto por los periodistas, cuando argumenta que el trabajo de los periodistas consiste en no comprar propaganda de ningún partido.

Voy un poco más allá. El periodista y escritor, Ignacio Cembrero, declaró en el especial informativo que realizó La Sexta con motivo de la concentración que los periodistas no pueden someterse a este tipo de actos, dejando entrever que pierde esa condición de independencia que tiene esta figura. Creo que tiene toda la razón, y es que los que viven –vivimos- de informar no se pueden poner tan cerca de un foco que acabará tarde o temprano deslumbrándole.

Por desgracia el periodismo se ha convertido en una lucha de trincheras para ver quién dice la barbaridad más grande. No entro en si tiene o no razón, me refiero a la vehemencia, prepotencia y hasta chulería que el plumilla de turno es capaz de sacar a relucir sus palabras para contentar a unos pocos. Castillón, Claver y Cuesta le hacen un flaco favor a la profesión señalándose, aunque poco parece importarles el hecho cuando se encuentran cómodos en el papel que realizan.

Hace unos años escribí en este mismo blog lo que sentía con el periodismo servil, algo que te puede dejar señalado, sino de por vida, por mucho tiempo, pero claro, a algunos parece no importarles demasiado.

Maten al mensajero

Rafael Catalá. www.mjusticia.gob.es

Se pueden imaginar cómo se me quedó el cuerpo cuando leí ayer por la tarde la noticia en la que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quiere “abrir un debate” para sancionar a los medios que filtren informaciones judiciales sometidas al secreto del sumario. Hoy, con algo más de reflexión debido a la tormenta que se formó por sus declaraciones, dice el buen hombre que lo que ha hecho es sólo referirse a este tema porque “las autoridades europeas están elaborando una directiva de presunción de inocencia”, y que se aprobará este año casi con toda seguridad. Esto es, en pocas palabras matar al mensajero. Ya lo decía Carlos Alsina en Onda Cero esta mañana: “Rafael Catalá se tiró a una piscina si agua”

Catalá, quizás, ha dejado de tener en su haber el beneplácito de las siglas a la que representa como alto cargo del Gobierno de España que es, porque hasta sus propios compañeros han tachado la apertura de ese debate de una verdadera locura. Si nos ponemos quisquillosos se le puede sacar apunta a este asunto con un tema que le ha salpicado de manera considerable, cuando la Agencia Tributaria se llevó detenido al ex vicepresidente Rodrigo Rato sin que Rajoy tuviera la más mínima idea de lo que estaba ocurriendo en la casa y en las oficinas del ex mandamás de Bankia y exdirector del FMI.

El titular de la cartera de Justicia se ha llenado de gloria ante tan peculiar debate. Hoy, como no, había que preguntarle a la candidata a la alcaldía de Madrid Esperanza Aguirre. A la marquesa, más que disgustarle el tema, le pone bastante, porque ese cuerpo a cuerpo es el que le gusta a tan peculiar personaje de la política nacional.

Si les digo la verdad no sé con qué interés han soltado esta bomba, y que le ha explotado en las manos a Catalá.  Parece que el Partido Popular no tiene bastante con controlar los medios de comunicación que tiene a su alcance (como el resto de los partidos políticos hace con los que quedan) que ahora quiere privar el derecho a informar libremente, un derecho que está recogido en la Constitución española.

Filtrar informaciones judiciales está mal, pero cuando se refiere al rival está bien utilizado. ¿O es que Catalá no sabe que ha sido su propio partido el que ha ido filtrando todo lo relacionado con los ERE de Andalucía? Eso, más que matar al mensajero es utilizarlo a favor de uno. ¡Qué asco de política!

El periodista y el camarero: y como la vida sigue igual

No voy a negar que haya llegado un poco tarde a dar mi opinión sobre esta bonita historia, y de lo que realmente significa luchar cada mañana con los obstáculos que nos encontramos en nuestras vidas. Descubrí el vídeo de El periodista y el camarero gracias al libro de Marta Franco y Miquel Pellicer, Optimismo para periodistas. Claves para entender los nuevos medios de comunicación en la era digital. En el mismo, los autores reflejan cómo hay que reinventarse y reciclarse cada poco tiempo para estar a la vanguardia de una profesión que no está pasando por su mejor momento. En él se hace mención al documental citado con anterioridad, donde en poco más de cinco minutos muestra la vida de un joven que tiene que dejar de lado eso por lo que tanto ha luchado: el periodismo. Charlie Nelson dirigió esta magnífica pieza que tiene como único protagonista a Nacho Chaparro, ese periodista que se tuvo que reconvertir en camarero para sobrevivir.

Mi admirado Pablo Herreros hizo en su día un análisis muy acertado del documental,  donde expone un punto de vista que, tres años después, sigue estando igual o peor que entonces. Digo pero porque yo también he sufrido, como muchos compañeros, el no poder ejercer esta profesión por la que tanto he luchado. Eso sí, los brazos no los he bajado aún ni pienso decaer en poder seguir viviendo del periodismo.

Hay quién dice también que este vídeo demuestra la sobrecualificación para desempeñar un puesto de trabajo. Eso es algo que nos hemos ido ganando a pulso. El tiempo ha dado la posibilidad a mucha gente de prepararse para ser competitivos en la vida laboral, pero esa cualificación no ha servido para garantizarse un puesto de trabajo acorde a la formación de cada uno.

También los hay, y no se muerden la lengua al decirlo, “que hemos vivido por encima de nuestras posibilidad”, algo con lo que no estoy nada de acuerdo, porque si ha habido alguien que haya vivido de esa manera es que otros lo han permitido; véase, por ejemplo, aquellos anuncios de bancos donde te daban más de lo que realmente necesitaba. Ésa ha podido ser una de las aristas por la que estamos sufriendo esta maldita crisis. El periodismo no ha vivido ajeno a ello, aunque gracias a esta profesión, conocemos casos de cómo unos cuantos de hijos de puta se lo han llevado crudo, y nos ha llevado a pasar por un océano sin salvavidas alguno.

Ojalá ese chico del vídeo haya encontrado un puesto de trabajo acorde a su formación, así como un camarero cualificado se haya hecho cargo de la vacante dejada por el periodista, porque nunca esta profesión será una mala elección.

Encuestas de votos. ¿A quién creer?

Seguro esta pregunta que encabeza este post de hoy se la han hecho más de una vez. También los hay que manifiestan que “una encuesta sobre estimación de votos es una foto fija del momento y de la que no hay que fiarse, porque la mejor encuesta de todas se verá el día de las elecciones”. No me negarán que los que se dedican a analizar cuestiones políticas tienen salida para todo. Vale, estamos de acuerdo que las encuestas no son más que el estado de ánimo que en ese momento tenga el encuestado, y sin hacer ningún estudio sociológico previo que el que tiene la intención de votar unas siglas el día que le preguntan por ello, no va a cambiar de estrategia el día que tenga que introducir el sobre con la papeleta el día de las elecciones.

iniciativadebate.org

Otra de las curiosidades sobre las encuestas está en los datos que publican unos medios y otros; si tiene tendencia de izquierdas o de derecha. Vamos a poner algunos datos para comprobar. Dicen que la encuesta más fiable de todas es la que publica el CIS , que durante el año realiza varios sondeos en los que además de conocer a quién o a qué siglas votará usted, destaca los gustos y costumbres de los españoles (pregunta 19, página 38). Luego están las que de manera privada realizan los distintos medios de comunicación. Si vemos la que hace pública un periódico como El País, nada tiene que ver con la publicada por el CIS o cualquier otro medio, sobre todo del otro lado político, pongamos como ejemplo La Razón.

Siguiendo con este particular estudio, vamos a tomar otras dos referencias de medios de comunicación escritos. De un lado El Mundo, que sin ser progresista, ofrece datos que nada tienen que ver con el publicado por ABC. Cierto es que hay dos meses de diferencia entre uno y otro, pero lo que nos interesa realmente es el resultado en cuestión. Si entrar de lleno en detalles, ¿cómo es posible que según el medio, las encuestas sean favorables a uno u otro partido? Se supone que las empresas se encargan de realizar los trabajos eligen a los encuestados de manera aleatoria, ¿o no?

Para que no tengan mucho que pensar, un reportaje realizado por El Confidencial hace algunas semanas destacan lo que les acabo de contar. ¿Cómo es posible que exista hasta diez puntos de diferencia de un medio a otro cuando la pregunta es tan fácil (o complicada) a qué partido votará usted en las próximas elecciones generales.

Ahora entra en escena eso de “la cocina”. ¿Qué es la cocina? La mayoría responderíamos a ese lugar donde se hace de comer, pero en términos sociológicos la cocina no es más la manipulación de esos datos. Es decir, a usted o a mí, un día nos llaman por teléfono de alguna empresa que se dedica a realizar estimación de votos y le damos una respuesta concreta. Pues que sepa que esa respuesta y ese voto que usted pueda tener preparado para el día de las elecciones pueda pasar a otra formación a la que no votaría nunca, y esa elección queda sin efecto alguno. Es decir, que con todo esto, si la empresa que hace el trabajo cuando “cocine” los datos se irá a un lado u otro. Echen la vista atrás un momento. ¿Por qué cuando las encuestas son para El País la “cocina” hace que el voto vaya hacia Podemos y si la hace ABC va al Partido Popular? Eso se llama Cocina, a lo que añado que quién paga el estudio tendrá los datos a favor. Esto último no es más que una apreciación muy particular.

Tomás Roncero no representa a la profesión periodística

Antes de leer la noticia esta mañana (más que leerla sentir vergüenza de ella), sabía lo que me iba a encontrar. Anoche, en  Al primer toque de Onda Cero, programa  que dirige y presenta Héctor Fernández, comentaron esta mamarrachada de noticia. Lo que más me molesta y me indigna es que existan medios de comunicación y periodistas que se presten a realizar una pantomima haciendo ouija para “invocar al Espíritu de Juanito”. Si el pobre Juan Gómez, que Gloria esté, levantara la cabeza, se volvía a morir abochornado. Si todo ha sido por hacer una gracia, maldita gracia.

Doble página del Diario As en la que se recoge la noticia

Reconozco que el principal protagonista de esta vergonzosa actuación, Tomás Roncero, no le tengo nada de estima. Este personaje confunde su profesión con el fanatismo barroco, arcaico y homicida que practica allá donde predica el madridismo. La entidad con la que vocea sentirse identificado es mucho más que toda esa verborrea que suelta por la boca en favor de ‘su Madrid’ y en contra de los demás rivales. Roncero no tiene respeto por nadie, y ni mucho menos con los compañeros que se sientan frente a él que sienten los colores de otros equipos. También he de decir que estos compañeros tampoco tienen respeto por nadie, ni siquiera por Roncero.

Desconozco, y tampoco quiero saber, de quién ha sido la idea de representar una actuación de este tipo. Igual de culpable que el periodista lo es el director del medio, Alfredo Relaño, una persona que considero culta y cabal. No sé si la actuación le ha servido para vender más ejemplares de AS, pero si ha sido así, maldita la gracia. Nunca conocí al mítico Juanito, pero nadie como él podrá desprender lo que sentía por el Real Madrid, ni siquiera el impresentable de Tomás Roncero.

Por desgracia, el periodismo deportivo en este país se ha convertido en una auténtica basura por culpa de individuos como este. Ahora prima más verse identificado con un escudo o una institución que ser profesional con lo que se escribe y lo que se dice. Menos mal que aún quedan unos pocos que siguen dignificando esta bendita profesión, a la cual yo también represento con más de veinte años de experiencia.

No sé si Roncero leerá este post. Si lo hace sabrá lo que siento, y estas mismas palabras se las diría a la cara con la misma rabia con la que mis dedos pulsa el teclado del portátil que estoy usando para escribir. A propósito. Soy del Atlético de Madrid, y nunca, nunca me prestaré a realizar invocaciones para que mi equipo gane un partido.

Demos la bienvenida a El Español

Avatar de El Español en Twitter

Por más vueltas que le doy a la cabeza no recuerdo que el lanzamiento de un periódico haya levantado tanta expectación como El Español, que verá la luz el próximo otoño. El periodista Pedro J. Ramírez es el ideólogo de esta nueva cabecera, siendo condiderado como uno de los comunicadores más influyentes del país. Con la llegada del nuevo año, el  riojano anunció cual campanadas doce tweets este nuevo proyecto empresarial.

Pero antes de dar la bienvenida al 2015, la hija de Pedro J., María Ramírez, y su yerno, Eduardo  Suárez, empezaron a gestar con un blog de ideas e innovación periodísticas, #nohacefaltapapel, los primeros esbozos del que será un nuevo medio de comunicación, nombre con el que se ha creado la editorial de este digital. Reconozco abiertamente que el ex director de El Mundo no es santo de mi devoción, pero admito y le reconozco su valentía en muchos temas que han servido para denunciar la mediocre clase política que tenemos en este país. Al igual que adopto esa profesionalidad critico ese acercamiento al poder gubernamental cuando le interesa.

El Español nace con la idea de ser grande, referente e influyente, esa es mi opinión, aunque en su ADN  (y cuentan de Twitter) quieran destacar por “universal, independiente, combativo, plural, innovador, ecuánime, inteligente, tuitero y tuyo”, todo un decálogo de intenciones al más puro estilo para destacarse entre los demás.

Intuyo, y casi podría estar seguro, que El Español no será un elemento de información más. Estando detrás Pedro J. se puede esperar cualquier cosa, buena o mala, según para quién, y no dejará indiferente a nadie. En menos de dos días desde el anuncio de su próxima creación cuenta con más de cincuenta mil seguidores en Twitter, una cifra nada baladí para una sociedad ávida de información que fiscalice al sistema.

En la web anuncian que a partir del próximo día 11 de enero abrirán una ventana a modo de blog para dar a conocer toda la gestación de este nuevo medio. De manera muy humilde sólo puedo darle la bienvenida, y cuando decimos que la democracia se merma cuando se cierra un medio de comunicación, tendremos que estar de enhorabuena en el momento de apreciar un nuevo alumbramiento. Además, el nombre de El Español está precedido de antiguas aventuras periodísticas del siglo XIX que dejaron su impronta en este país, y donde escribieron grandes como Larra, Espronceda o Donoso Cortés.

Canal Sur sí que dio la campanada

No les voy a negar la sorpresa que me llevé cuando anoche, una media hora después de que sonaran las campanadas que sirvieron para abrir este recién estrenado 2015, me dio por mirar Twitter y ver cómo estaba el ambiente en esta red social de los 140 caracteres. A través de un seguidor veo este tweet de Rubén Sánchez, portavoz de Facua, comentando el lamentable incidente en los que miles de televidentes de Canal Sur se quedaron sin ver las campanadas de fin de año porque durante la emisión se colaron algunos anuncios publicitarios. No engaño si digo que tuve que leerlo varias veces y hasta pensé que era una broma lo ocurrido, pero enseguida me di cuenta que el día de los inocentes pasó.

Lo primero que pensé cuando vi el vídeo, que apenas tardó una hora en estar subido a la red, fue: “vaya marrón para la criatura o criaturas que estaban al cargo de las emisiones en ese momento”. Reconozco que sin haber pasado por este sufrimiento me uní a la indignación de las personas que se quedaron sin poder la bienvenida al nuevo año. Durante el tiempo que permanecimos reunidos en casa, familiares y amigos tuvimos tema de conversación hasta que nos despedimos. Incluso durante el día de hoy también se ha hablado bastante en diversos foros, no solo en internet, sino en reuniones.

No tardó mucho tiempo Canal Sur en pedir disculpas por lo ocurrido, y no creo que el perdón sirva para limpiar la imagen dada. Aunque para enmarcar también quedó la “cagada” (con perdón) que Marisa Naranjo ofreció a todo el país aquel fin de año de 1989. Desde el primer momento ha comentado el autonómico que se ha debido a un fallo humano. Creo que a nadie le cabe la menor duda que alguien tocó el botón equivocado. Pero hay una pregunta, ¿es suficiente con pedir perdón y acabar con la persona o personas que provocaron este desaguisado? Porque a nadie le queda duda que algunos pagará los platos rotos, los curritos, lo más seguro, pero, ¿qué decimos de esos responsables que son tan culpables como los que pulsaron el botón que no era? ¿Se atreverán a tocar a esos que se hacen llamar gestores que tienen toda la responsabilidad (porque cobran por ello) o serán salvados por la gracia de la divina esperanza que están en cuerpos de políticos de tres al cuarto que han hecho de este medio un aparato propagandístico del partido que ostenta el poder desde que hay democracia en este país?

Lo que sí parece claro es que la próxima nochevieja muy pocos se atreverán a poner Canal Sur para tomarse las uvas después de lo ocurrido, aunque también habría que dar ese voto de confianza porque todos tenemos derecho a equivocarnos. Mi sofocón no fue por quedarme sin tomar las uvas, que las tomé de manera correcta sin que hubiera problema con los anuncios, sino por ver el vestido que portó Cristina Pedroche con tanta elegancia. ¡El frío que tuvo que pasar la chiquilla para enseñar a la audiencia de La Sexta las bragas negras!